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martes, 1 de noviembre de 2011

CAMBALACHE

Bueno, bueno, esta vez hago una entrada especial.
¿porqué?
Pues simplemente, y lo hago esta única vez, porque éste libro que voy a enseñaros es un libro mio, ¡si señor!, un libro escrito por mi, que Oqo Editora ha editado.
No es correcto -o al menos así lo creo - que yo mismo haga un comentario del cuento, sería un poco petulante por mi parte, pero sí puedo comentar acerca de la ilustradora, Margherita Micheli...
Al ver el cuento en mis manos, leerlo, y ver las ilustraciones (que me parecen buenísimas) no dejé menos de pensar en los chiquitajos a quienes va destinado.
Sabéis que el cuento tiene encerrado otro cuento, son dos en uno (no esta mal para ser mi primer cuento publicado) y la ilustradora hace una simbiosis entre las dos narraciones de manera fantástica.
Los protagonistas del segundo cuento (el que lee Catalina -la protagonista-) salen del libro, se mezclan con los animales de la granja donde vive Catalina, y vuelven reiterativamente a ser semi-protagonistas de la narración.

Los animales de Cambalache, son acordes con sus nombres o actividades "Huracan" "Narciso" "Recaredo".
Realmente, no tengo más que elogios para la editorial, para la ilustradora y los mios, si pensáis que los merezco, espero recibirlos a través de comentarios, de correos electrónicos o mensajes por el Facebook o Twitter.
Solo, recomendaros que vayáis, busquéis el libro, lo leáis, y me digáis de manera constructiva la critica.

jueves, 1 de septiembre de 2011

El Mono y el Cocodrilo




EL MONO Y EL COCODRILO




 








Había un mono que vivía  en un árbol repleto de frutos y estaba feliz porque le gustaban mucho.
El árbol quedaba muy cerca del río, y tenía comida y agua todo el año, por lo que no necesitaba mas nada...

Un día un cocodrilo pasó por allí y el mono le preguntó:
¿Quién eres?
-Soy un cocodrilo que busco un lugar para tomar el sol y calentarme- (los cocodrilos necesitan sol para calentar su escamosa piel)
-Aquí, en este árbol vivo yo, y te doy permiso-.
El cocodrilo al ver los frutos que colgaban de las ramas le dijo: - que apetitosos se ven, quiero probarlos  para ver si me gustan-.
El mono le lanzó unos cuantos para que el cocodrilo le diera una probadita

¡Hum! , ¡huuum!, ¡huuuuuuum! - Dijo el cocodrilo - nunca había comido una fruta tan sabrosa, ¿puedo regresar mañana?... - el mono que siempre  estaba solo, se contentó de tener un amigo y le dio permiso a regresar y comer frutos de su árbol siempre que quisiera..

Cada tarde el cocodrilo regresaba  junto al mono a comer  y se hicieron grandes amigos, se contaban cuentos, hazañas y hablaban de las cosas que habían visto pasar por el río cuando venía la época de las crecidas

Un día el cocodrilo comentó que vivía al otro lado del río con su cocodrila.
-Nunca me habías dicho que tenías esposa, ¿no crees que a ella le gustará también la fruta?

Cuando el cocodrilo se fue esa tarde, el mono le dio muchas frutas para que se las llevara a su mujer al otro lado del río

La cocodrila comió y comió hasta quedar llena y le preguntó al cocodrilo de donde había sacado aquélla fruta tan sabrosa
El cocodrilo le contó como el mono y él se habían hecho amigos y como cada día le regalaba frutas para que  comiera

La cocodrila pensando en el mono abrió los ojos y sonrió. (que es lo que pasa cuando se tiene una gran idea)
¡Hum! estas frutas están muy dulces, pero pensemos mejor las cosas, somos cocodrilos y aunque esta fruta esta buenísima podríamos comernos al mono que debe estar todavía más sabroso que esta fruta...
¿Porqué no lo matas y lo comemos?

¡No, noooo y nooooooo! - chilló el cocodrilo - el mono es mi amigo y no puedo hacerle eso.
Pero imagínate - le dijo la cocodrila - si ese monito come todo el tiempo frutas dulces y sabrosas, su carne tiene que estar dulce y sabrosa también.

¡No, no!, - chilló el cocodrilo - ¡y no se hable mas del asunto!...

La cocodrila dejó pasar varios días sin decir mas nada y una tarde cuando el cocodrilo regresó a casa la vio con la cara llena de lágrimas (de cocodrilo, que no son de verdad) y le preguntó: 
-¿Qué te ocurre, cocodrila mía?-
-He ido al doctor y me ha dicho que estoy muy enferma,  y que para recuperarme tengo que comerme el corazón de un mono, solo eso podrá curarme la salud, sino, moriré, y dime tú cocodrilo mío, ¿de dónde sacamos ahora un corazón de mono?..

El cocodrilo se puso muy triste, el mono era su único amigo en toda la selva, los otros animales le temían y escapaban de él, solo el mono había accedido a ser su amigo y ahora a ¿quién salvaba?, ¿a su mujer o al mono?

Tras mucho pensárselo decidió salvar a la cocodrila...

Se fue a buscar al mono y lo invitó a ir a su casa para conocer a su mujer

El mono saltó de alegría y le dijo: ¿pero cómo puedo ir, yo no sé nadar?

No importa, súbete a mi espalda y yo te llevaré surcando el río.

Así lo hizo y cuando estaban por la mitad, el cocodrilo empezó a hundirse en el agua para ahogar al mono

¡Eh! ¿qué haces? - chilló el mono- ¡qué me ahogas!
Es que quiero matarte - le dijo
Pero, ¿por qué? - preguntó el mono asustado
Mi mujer esta enferma y solo se salvará si se come el corazón de un mono, así le dijo el doctor
El mono se asustó mucho y pensó enseguida.
OH, amigo cocodrilo,- dijo fingiendo mucha tristeza -  eres mi amigo, yo puedo ayudarte, me puedo sacrificar, pero tengo que decirte algo, que casi nadie sabe, los monos no tenemos el corazón con nosotros, sino en el lugar que más queremos,  yo lo tengo en un hueco del árbol, no lo llevo conmigo, tendrás que regresar a que lo busquemos para poder dárselo a tu esposa, y así la salvaremos

El cocodrilo (que era tontuelo) regresó al árbol frutal y el mono en cuanto pudo saltó a la rama mas alta y desde allí le dijo: ¡Vete de aquí, mal amigo!.

El pasmado cocodrilo se fue a su casa.  
La cocodrila se quedó con las ganas de comerse al mono.
En cuanto al cocodrilo, regresó alguna vez al árbol nuevamente, pero el monito al verlo venir por el recodo del río le tiraba piedras.
Al cocodrilo no le dolían porque tiene una piel muy dura, pero era suficiente para darse cuenta de que no era bienvenido.

martes, 8 de marzo de 2011

DICIEMBRE 2010


                                       
EL RATÓN COME HIERRO
Un hombre que habiendo sido rico, se volvió pobre y lleno de deudas; triste y desolado pensó que la mejor manera de volver a hacer fortuna era irse a trabajar a una gran ciudad y buscar la riqueza nuevamente.
Lo único que le había quedado era un arcón de hierro, recuerdo de familia, que generación tras generación fue heredando.
Cuando ya se marchaba para la ciudad, cargado de deudas, de pesares y con el arcón de hierro, se encontró con un vecino suyo.
El vecino, que era un pícaro, sabiendo que se marchaba de la ciudad, le preguntó si quería dejar el arcón en su casa, para que no fuera con semejante peso por esos mundos.
El hombre aceptó gustoso (el arcón pesaba como una vaca en brazos). 
Se fue del pueblo y pasaron varios años.
Con gran esfuerzo y trabajando mucho se volvió rico nuevamente, entonces se recordó del pueblo y decidió regresar para vivir otra vez en el lugar que lo vio nacer
Se instaló en una gran casa y puso una tienda en la calle principal
Al pasar los meses se encontró con aquel vecino al que le había dejado el arcón. 
El comerciante lo saludó contento de verlo, charlaron un buen rato y recordó el arcón de su familia y se lo pidió
¡Cómo no!, ven a cenar a mi casa  esta misma noche, -le dijo como respuesta- y regresó  a su casa asustado y preocupado porque había vendido el arcón hacía mucho tiempo. 
Pensando y pensando se le ocurrió  una gran chanza
Cuando el comerciante llegó, cenaron abundantemente y reposaron tranquilos; llegando la hora de irse y al pedir su arcón, el vecino  triste y lloroso le dijo: sabes querido amigo, había metido tu baúl en un cuarto atrás de la casa y cuando me lo pediste esta mañana fui a buscarlo y no estaba, me puse furioso, discutí con mi esposa, volvimos la casa patas arriba y el arcón no apareció por ninguna parte.  Luego me di cuenta  que tenemos un ratón que come hierro y al parecer se lo ha comido y  no solo tu baúl, sino unas ollas viejas que teníamos recuerdo de la abuela, y unas sillas de jardín que desaparecieron hace tiempo-  y dicho esto se puso a llorar amargamente (fingiendo claro, eran lágrimas de cocodrilo, que no son de verdad)
No te preocupes -le dijo el comerciante-, son cosas que pasan, lo lamento porque era un recuerdo familiar pero no te preocupes, por cierto te he traído un regalo pero pesa mucho ¿podrías enviar a tu hijo mañana a buscarlo?
El vecino, (ya habíamos dicho que era un pícaro) pensando en lo rico que se había vuelto el comerciante, mandó en la mañana temprano a su hijo a buscar el famoso regalo
Cuando el comerciante  vio llegar al hijo del vecino lo encerró en una jaula que tenía en el sótano.
El vecino viendo pasar las horas fue a buscar a su hijo
Llegó a casa del comerciante y le preguntó: ¿es qué mi hijo no ha venido a buscar el regalo que me has traído?
El comerciante se echo a llorar, (también con lágrimas de cocodrilo) -lo siento amigo mío-, ha venido un halcón y se ha llevado a tu hijo
¡Qué dices mentiroso¡, ¿cómo un halcón puede con el peso de un chico de 15 años?
Te digo que es verdad
Sinvergüenza,
Mal amigo
Chupatintas
¿Qué has hecho con mi hijo?
¿Dónde metiste mi arcón roba peras?
Y allí mismo se pusieron a discutir y a pelearse
Al final decidieron ir ante un juez
Cuando el vecino acusó al comerciante, el juez sentenció (porque los jueces no dicen, sentencian)
¡Es usted un mentiroso!, - dijo mirándole a los ojos - ¿cómo vamos a creernos que un halcón se ha podido llevar a un chico de 15 años?, ¡es imposible, usted está mintiendo!
OH, no señor juez, eso es tan imposible como que un ratón coma hierro
¿Qué? -preguntó el juez asombrado- (los jueces  preguntan, porque hay cosas que no entienden)
El comerciante comentó todo lo que le había ocurrido y el juez asombrado de lo que escuchaba le dio la razón, hizo que el vecino pagara por el baúl y el comerciante le regresó a su hijo sano y salvo.

ENERO 2011

 LA TORTUGA Y LOS GANSOS

En un enorme lago vivía hace mucho tiempo una tortuga parlanchina, y fanfarrona, era muy, muy vieja, y ¡cómo no!, muy, muy sabia, hablaba y hablaba sin parar.
También había dos gansos, que verano tras verano venían a descansar allí.
Los gansos le contaban a la tortuga, las cosas que veían en sus viajes.
La tortuga a pesar de ser vieja y sabia, preguntaba para aprender sobre esos lugares tan extraños que los gansos le decían ver desde el cielo.
Ella caminaba muy lento (como todas las tortugas) y jamás conocería lugares tan exóticos..
Cuando los gansos no estaban, la tortuga aprovechaba y se inventaba historias sobre los sitios que le habían dicho los gansos.
En las Américas, hay una ciudad escondida en la selva...
Hay un río grandísimo en medio de un desierto que está lleno de animales extraños..
Hay unas montañas que tienen esculpidas caras de hombres...
Y así todos los animales del lago quedaban boquiabiertos ante la fanfarronería de la tortuga, aplaudían entusiasmados con lo que les decía, ella toda ufana se encorvaba para darles las gracias.
Cierto día, hablando con los gansos, (muerta de curiosidad por conocer realmente esos sitios) la tortuga les pidió que la llevaran con ellos
Pero ¿cómo podemos hacer eso? -Le preguntaron- tú eres demasiado grande y pesada para que vueles con nosotros, no tienes alas, no puedes elevarte del suelo, y tampoco podrás subirte a nuestro lomo para que uno de nosotros te lleve
Pero yo he tenido una gran idea – respondió la tortuga-
Los gansos se quedaron mirándose como gansos
Y ¿qué idea es esa?
Puedo morder un palo grande y gordo que tengo aquí separado desde hace tiempo, y vosotros podríais agarrar cada uno un extremo del palo y llevarme volando por el cielo para conocer esos lugares tan fascinantes que contáis
Pero date cuenta de una cosa -le dijo uno de los gansos- si muerdes con tu pico tortuguero el palo, no podrás hablar nada de nada durante el viaje, pues entonces te caerías y te matarías, (porque la conocían y sabían que al ser tan parlanchina le costaría mucho esfuerzo estar callada)
¡Por favor! -contestó la tortuga- ¡seré una tumba ¡
Los gansos accedieron a llevarla
Cada uno agarró con el pico un extremo del palo y la tortuga mordió fuertemente en el centro
Alzaron el vuelo, que les costó muchísimo, porque la tortuga pesaba demasiado, pero por fin lo lograron
Subieron y subieron hasta casi rozar las nubes
La tortuga estaba maravillada de cómo se veía el mundo desde allá arriba
Los ríos, parecían hilitos de plata
Los animales, se veían como hormigas
Las casas de los hombres parecían cagaditas de mosca
La gente al ver semejante prodigio, dos gansos llevando una tortuga, salió en tropel a las calles del pueblo.
¡Mirad!,
¡¡Mirad aquello!!
¡¡¡Una tortuga volando!!!
¡¡¡¡Esto es insólito!!!!
¡¡¡¡¡¡Inaudito!!!!!!
¡¡¡¡¡¡¡¡Increíble!!!!!!!!
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Asombroso!!!!!!!!!!
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡OHHHHHHHH!!!!!!!!!!!!
Y la gente entusiasmada empezó a aplaudir ante semejante extrañeza
La tortuga no pudiendo contenerse abrió la boca para dar las gracias por los aplausos
Y haciendo esto cayó desde lo alto.
Se dio una morrada contra el suelo, de la que todos estuvieron hablando por largo tiempo.
Con el pico roto, el caparazón lleno de tiritas y una pata coja se retiró a un riachuelillo a vivir.
En el lago, jamás se volvió a saber de ella.
Y la tortuga no regresó nunca mas por allí, porque estaba muerta de vergüenza de ser tan bocazas, lamentándose siempre por no haber podido conocer los fascinantes lugares que los gansos le habían contado.

lunes, 7 de marzo de 2011

Marzo 2011

Arriba, arriba, arriba
Jonás es un suricato, que un buen día decidió aprender a tocar la trompeta.
Fue a clases y resultó ser un virtuoso, ( que es aquel que aprende muy rápido y lo hace de maravilla) aprendió una sola canción, pero lo hacía tan bien, que Jonás pensó que era suficiente. 
Lo primero que hizo fue tocársela a la familia, para que oyeran lo que había aprendido.
Tomó la trompeta, le colocó la boquilla y se puso a tocarla a la orilla de la madriguera.
Ta rara raaaa, ta rara raaaa, raaaaaa, ta rara raaa, ra ra raaaaa.
Todos quedaron fascinados ante aquel sonido. (las trompetas si se tocan bien suenan estupendamente)
En la sabana era la primera vez que se escuchaba aquel sonido, ningún animal había oído jamás aquello;  por ese breve instante, los leones no cazaron a las gacelas, los guepardos dejaron en paz a los búfalos, y las hienas dejaron de reírse.
Los cocodrilos salieron del agua, los hipopótamos dejaron de mover las orejas y las jirafas pararon de comer hojas de acacia.
Cuando Jonás dejó de tocar, un  gran silencio se sintió por las cercanías de la madriguera.
El elefante que estaba rascándose la trompa contra un árbol se acercó y le dijo:
Yo de joven aprendí a tocar el bombo (un instrumento muy apropiado para un elefante)
Y nunca había escuchado tocar tan bien la trompeta ¡como lo has hecho tú!, tienes que ir  arriba, arriba, arriba para que te escuchen todos los animales y puedan sentir esa música y esas notas que has tocado, por cierto me resultaba conocida, cuando tocaba el bombo pocas veces podía entender lo que tocaban el resto de instrumentos (claro, el bombo hace tanto ruido, que es como para aún encima escuchar a los otros).
Jonás haciendo caso del elefante se subió por la ladera del Kilimanjaro hasta que se dio cuenta que estaba por encima del árbol mas alto que podía divisar y volvió a tocar.
Reeee re faaaa re si doooo miiii- Doo- sol- mi sooool fa re dooooo
Por supuesto que aquella vez se escuchó mucho más lejos el sonido de la trompeta de Jonás.
En aquella ocasión hasta los animales que vivían en la charca más lejana de la sabana oyeron aquella melodía.
¡Qué bonito!,
¡Qué hermoso!,
¡Qué dulce!.
¡Qué paz!,
Eran los comentarios que se escuchaban por doquier.
Jonáaaaas, sube, arriiiiiba, arrriiiiiiiibaaa, arribaaaaa – le gritaban -
Jonás subió y subió mas alto por  la montaña
Cuando llegó a la mitad, cansado y sudoroso (es que tenía que llevar la trompeta a cuestas) se sentó un rato a contemplar el paisaje.
¡Qué hermosa era la sabana donde vivía!
Desde allí podía ver el lago, la charca, el rió, y a todos los animales con el cuello alzado esperando oír su trompeta ( se había ido corriendo la noticia de boca en boca, o mejor dicho, de hocico en hocico).
Descansó unos breves instantes, recuperando el aliento.
Entonces tocó
Soool la sol miiii, soool la sol miiii, reeee re siii, dooo do soool, laaaa la dooo, si laa sool, la sol miiii, laaa la dooo, si laaa soool, la sol miiii, reeee re faaaa, re siii doooo miiii, dooo sol mi sooool, fa ree doooo.
Hasta los pájaros dejaron de volar.
Definitivamente Jonás era un virtuoso, tocaba la trompeta como nunca se había escuchado
Incluso el águila que esta encantada de echarse un suricato al pico de cuando en cuando, se quedó en su nido escuchando a Jonás tocar aquella hermosa melodía.
Tienes que subir mas alto, a lo alto de la montaña, -le dijo la lechuza-, esa es la mas hermosa canción que he oído jamás, desde allí te podrá sentir todo el mundo entero.
Jonás subió arriba, arriba, arriba, a lo mas alto del kilimanjaro.
Hacía mucho frío.
Había una cosa blanca que Jonás no había visto nunca, era agua pero de otra manera, no como la del estanque o la del río.
Allí el aire era muchísimo mas puro, aunque le costaba respirar, desde esa altura podía ver absolutamente toda África.
Distinguía el mar a lo lejos, el río de su pradera se veía como un pequeño hilito, y las nubes le tapaban parte de su hermosa sabana.
Jonás tomó mucho aire puro y de una sola sentada tocó 
Soool la sol miiii, sooool la sol miiii, reee re siiii, doooo dooo sooool, Laaaa la doooo si la sooool la sol miiii, laaaa la doooo si la sooool la sol miiii, Reee re faaaa re si dooo miiiii- Dooo- sol- mi sooool fa re doooo
Esta vez lo escucharon hasta en China, en Hawai, en Australia, toda la tierra sintió aquella maravillosa melodía.
Y aunque nadie lo crea, por unos breves momentos cesaron las guerras, los políticos dejaron de discutir, y todos quedaron "lelos" preguntándose de donde venía aquel sonido.
Jonás después de tocar, se quedó sentado sintiendo la nieve caer y lentamente bajó hacia su calentita madriguera donde lo estaban esperando todos
Al ver su éxito, decidió regresar a clases de música porque tenía que aprender a tocar alguna otra canción, sino sería aburrido tocar siempre la misma.
Al final del cuento, ¿qué canción tocaba Jonás?










miércoles, 16 de febrero de 2011

CUENTO DEL MES (FEBRERO 2011)

LA GARZA Y EL CANGREJO

Al lado de un estanque que estaba lleno de peces, cangrejos y ranas, vivía una garza,  que un día sí, y otro también,  iba comiéndose un pez,  un cangrejo, o una rana.
Cuando los habitantes del estanque se dieron cuenta que eran la pitanza de la garza hicieron una reunión y concluyeron: -hagamos lo siguiente, cuando se acerque la garza nos vamos todos al fondo del estanque y así no podrá comernos.
Como habían acordado, así lo hicieron, y la garza estuvo muchos días sin poder llevarse un bocado a la panza. 
Los peces abajo, la garza arriba.
La garza al darse cuenta del ardid y con el buche vacío se quedó pensando e ideó un plan..
Se puso como si fuera una estatua a observar el estanque y haciendo que lloraba y el pico gacho, no pescaba ni un solo pez, ni un cangrejo, ni siquiera una rana pequeña.
Los peces abajo, la garza arriba.
Los habitantes del estanque cansados de estar abajo, y curiosos del comportamiento de la garza, decidieron preguntarle...
Garza ¿qué te ocurre? hace días que miras el agua del estanque y ya no nos comes ¿es qué te has vuelto vegetariana?
No, -contestó la garza fingiendo que lloraba-, estoy observando el estanque porque escuché hablar a los hombres y les oí decir que van a llenar este estanque de tierra para poder construir casas....
Todos quedaron boquiabiertos, ¿cómo? -Le preguntaron
Esa es una terrible noticia, ¿qué podremos hacer?
Bueno, yo soy solo una garza tragona que os ha estado comiendo, y receláis de mi, ( que es cuando no confías en lo que te dicen)  seguro que no me vais a creer y lo comprendo,  pero aquí cerca hay otro estanque más pequeño en donde podréis ir a vivir si así lo queréis.
¿Cómo?, -preguntaron todos al unísono-, somos habitantes del agua, no podemos ir al otro estanque.
Bueeeeno, -contestó la garza zalamera- yo podría iros llevando en mi pico, poco a poco, haría ese gran esfuerzo por vosotros, al fin de cuentas tantas veces viéndonos se me hace pequeñito el corazón de pensar que todos moriréis irremediablemente. - e interiormente (para que los incautos peces no se dieran cuenta) sonrió satisfecha -. 
Al oír esto, todos comenzaron a gritar: ¡llévame a mi, llévame a mi¡....
No os preocupéis dijo la garza – relamiéndose de gusto-  os llevaré a todos...
Agarró un puñado de peces con su pico y levantó el vuelo, pero en vez de ir a otro estanque lo que hizo fue volar a una gran roca y zampárselos a todos dejando solo las raspas...
Regresó y cogió mas peces y así hasta que le quedó la tripa llena
Al día siguiente hizo lo mismo y así durante varios días
Por fin le tocó el turno a un cangrejo viejo y grande, el mas grande de los del estanque.
Cuando la garza lo levantó en el aire, vio como el estanque se hacia pequeñito.  Buscó con la mirada otro lago pero no había mas que rocas por todas partes (los cangrejos tienen miedo a volar como es lógico)
Amiga garza -le dijo el cangrejo- ¿adónde me llevas? nos alejamos del agua ¿dónde queda ese otro estanque que nos has dicho?
Ha ha ha -rió la garza cruelmente- lo que voy a hacer es comerte, ¿ves aquella roca que está abajo? allí he llevado a todos los peces que salvé del estanque, a todos los he comido uno a uno y ahora te toca a ti, que me gusta  mucho la carne de cangrejo...
El cangrejo se asustó pensando que eran sus últimos momentos...solo se le ocurrió que tenía que luchar por su vida  y con las pinzas agarró el cuello de la garza y empezó a estrangularla.
¿Qué haces estúpido? – chilló la garza - ¿no ves que nos estrellaremos los dos?
Eres mala y mentirosa, has estado engañando a los peces del estanque, y ahora quieres comerme a mi, pero no lo permitiré, aunque muera podré salvar al resto de mis vecinos.
La garza intentó soltarse, pero el cangrejo apretó aun mas las tenazas y la garza sintiendo que le faltaba el aire, empezó a caer agitando las alas fuertemente...
Nnooo, su, suéltameeeee – jadeó mientras caían –
El cangrejo pensando en todos los habitantes del estanque que ya se había zampado la garza y en los que quedaban, no la soltó.
La garza desfallecida  por la falta de aire se estrelló en el suelo con el cangrejo aferrado a su cuello, y sin dejar de apretarla, el cangrejo esperó hasta que la garza murió. 
Se regresó (como buen cangrejo caminando hacia atrás) al estanque para informar a sus vecinos.
Al verlo llegar todos se extrañaron y le preguntaron que había pasado.
El cangrejo les contó lo ocurrido.
Desde entonces muy sabiamente cuando en ese estanque ven aparecer una garza siguen la misma estrategia.
Los peces abajo, la garza arriba.

viernes, 24 de diciembre de 2010

MIS TRABAJOS

Por el momento, añado simplemente los títulos de mis trabajos, espero que sean sugerentes.
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LA ESPINITA DE ACACIA., un cuento que nos lleva a la sabana africana; un leopardo con 17 manchas nada mas y nada menos que practica su deporte favorito, perseguir a las gacelas, estas se escabullen de Jeremías, corriendo por entre unas acacias y Jeremías ruge furioso, ruge enfadado, ruge muerto de hambre y de pronto.....AYYYYYYYY
¿Cómo se sacará Jeremías la espinita de acacia que se le acaba de clavar?
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CAMBALACHE, Catalina, es una oveja que quiere leer su cuento favorito, LOS TRES CERDITOS, para ello se prepara un chocolatito caliente, toma su cuento y se sienta en su silla favorita.....de pronto cuando esta leyendo toda ensimismada, ñieeeeek, ¿qué es ese ruido?.  Aquí comienza Catalina una serie de intercambios de asientos con los diferentes animales de la granja, para misteriosamente terminar como empezó.
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QUE VIENE EL LOBO. Una adaptacion del clásico Pedro y el lobo.
En este caso, Pedro se convierte en Elías, un niño que vive en una aldea, cuidando las ovejas de los aldeanos. Es un niño al que le gusta hacer travesuras, y le esconde la dentadura al abuelo, le da buenos bocados a las tartas de la abuela Flora.......un buen día decide gastarle una broma a toda la aldea gritando desde el prado, ¡qué viene el lobo!
el final casi todos lo sabemos, o quizás no....... 
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PERO, ¿QUÉ ANIMAL ES ÉSTE?
La gallina encuentra un huevo en el nido, casi, casi, tan grande como ella, ¿de quién será?, comienza un peregrinaje buscando a la madre de dicho huevo...
La pata, la avestruz, la cocodrila, se van uniendo a la busqueda....¿quién será la madre?, el caso es que poco a poco el huevo se va resquebrajando, y por cachitos el bebe misterioso va mostrando partes de su cuerpo.....pero, ¿qué animal es éste?