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domingo, 24 de abril de 2011

el ingenioso zorro rojo

He aquí, un cuento de tradición Mongol, que al leerlo podréis comprobar, la similitud con un cuento tradicional español. ¿cuál será?

Había un joven muy pobre, que vivía de lo poco que podía cazar.
Un día una partida de cazadores, perseguían a un zorro y ya lo estaban alcanzando cuando el zorro se acercó a la cabaña del pobre Baoluoledai, pidiéndole por favor que lo guardase.
El joven compadeciéndose del zorro lo escondió entre la paja y mandó a sus perseguidores hacia el norte.
El zorro agradecido, le preguntó si no desearía casarse con la hija del rey, pues estaba en edad de matrimonio.
Baoluoledai se rió, ¿cómo el rey querría casar a su hija con un pobre como él?
No te preocupes -contestó el zorro-
Se fue al palacio y pidió al rey su bascula para poder pesar las riquezas de Baoluoledai.
¿Quién era este rico de quien el rey jamás había oído hablar?
Curioso le prestó la bascula al zorro.
El zorro rojo, se la llevó y la estuvo restregando contra las piedras durante varios días dejando la bascula casi que inservible.
Cuando regresó al palacio le dijo al rey:
-Majestad perdona que te devuelva la bascula en tan mal estado, pero es que Baoluoledai tiene tantas riquezas que me ha sido imposible devolvértela de otra manera.
-Pero - preguntó el rey asombrado - ¿tan rico es este hombre?
-Y mucho mas, mi señor, - respondió el astuto zorro- deberías dejarlo casar con tu hija.
El rey accedió gustoso, un yerno así era inmejorable.
Quiero conocerlo - le dijo- tráemelo mañana mismo.
El zorro bajó a la choza y le contó a su amigo que el rey quería conocerlo.
Baoluoledai quedó de piedra, ¿estás loco? - le dijo- el rey me matará cuando me vea andrajoso, pobre y sucio.
Confía en mi - le contestó el zorro
Cuando iban camino al palacio el zorro empujó a su a migo a un lodazal y corrió al palacio.
Majestad, enviad rápido ropa y caballo para Baoluoledai porque ha caído en el barro y no quiere presentarse ante ti con semejante aspecto.
El rey enseguida le envió un caballo y lujosas ropas para que pudiera entrar dignamente en palacio.
Cuando Baoluoledai llegó limpio, montado en caballo y tan ricamente vestido enamoró enseguida a la princesa que curiosa lo miraba desde su ventada, pues era apuesto y fornido.
El rey complacido de la apariencia del joven decidió visitar las tierra del joven para comprobar sus posesiones.
!Oh¡ -se lamentó Baoluoledai ante su amigo el zorro - ahora si estoy perdido.
No te preocupes le contestó el zorro.
Salió de palacio y encontrándose con un pastor de camellos le preguntó:
¿De quién son estos camellos?
Del dragón de 7 cabezas contestó el pastor asustado.
"Pues vendrá el rey y tienes que contestarle que son de tu señor Baoluoledai sino le dices así te matará".
El pastor se asustó mucho y prometió hacerlo.
El zorro siguió su camino y a quien encontraba le decía el mismo cuento.
"El rey vendrá y si no le dices que ésto pertenece a Baoluoledai te matará".
Cuando el rey empezó su camino para conocer las posesiones de su futuro yerno, quedó asombrado, a todo aquel que le preguntaba siempre recibía la misma respuesta: Baoluoledai.
¿De quién es este rebaño de cabras?
Baoluoledai
¿Estas gallinas a quién pertenecen?
Baoluoledai
¿De quién es aquel castillo?
Baoluoledai
El rey satisfecho regresó a su palacio y celebró la boda.
El zorro para terminar su faena le dijo al rey justo después del matrimonio.
Majestad has de saber que un terrible enemigo de mi amo Baoluoledai le ha quitado sus posesiones por haber venido a casarse con tu hija y tiene asustados a todos los súbditos con la muerte si no le son fieles.
¿Qué dices? contestó el rey enfadadísimo ¿quién se ha atrevido a semejante ultraje?
El dragón de siete cabezas.
El rey furibundo envió a su ejercito que mató al dragón de 7 cabezas y todas sus posesiones pasaron a Baoluoledai.


¿y bien?
¿qué cuento tradicional os hace recordar éste?

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