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domingo, 29 de enero de 2012

El rey, el médico y el mendigo

CUENTO ARABE



Hace mucho, mucho tiempo, en un país lejano, un rey estaba paseando con algunos de sus nobles. Al lado del camino se encontraba un mendigo, que pregonaba:

-Le daré un buen consejo a quienquiera que me pague cien dinares.

El Rey se detuvo y preguntó:

- ¿Cuál es ese buen consejo que me darás a cambio de cien dinares?

-Señor -respondió el mendigo-, ordena que se me entregue dicha suma y te daré el consejo inmediatamente.

El Rey así lo hizo, esperando escuchar algo extraordinario.

El mendigo le dijo:

-Este es mi consejo: "nunca comiences nada sin que antes hayas reflexionado cuál será el final de ello".

Ante estas palabras, los nobles y todos los presentes estallaron en carcajadas, diciendo que había sido listo al pedir el dinero por adelantado. Pero el Rey contestó:

-No tienen motivo para reírse del buen consejo que  me ha dado. Nadie ignora que deberíamos reflexionar antes de hacer cualquier cosa. Sin embargo, diariamente somos culpables de no recordarlo y las consecuencias son nefastas. Aprecio mucho este consejo - le dijo al pobre que contento guardaba su dinero.

Así, el Rey decidió recordar siempre el consejo y ordenó que fuese escrito en las paredes con letras de oro, e incluso grabadas en su vajilla de plata.

Poco después, el jefe de la guardia concibió la idea de matar al Rey. Sobornó al cirujano real con la promesa de nombrarlo primer ministro si clavaba una lanceta envenenada en el brazo del Rey. Cuando llegó el momento de extraer sangre al Rey, se colocó una jofaina para recoger la sangre. De repente, el cirujano vio las palabras grabadas en la bandeja: "Nunca comiences nada sin que antes hayas reflexionado cuál será el final de ello". Entonces el cirujano pensó,  y si el capitán de la guardia al convertírse en rey, lo primero que haría sería ejecutarlo?, seguro que no querría tener testigos de su crimen?. El Rey, viendo que el cirujano estaba temblando, le preguntó que le ocurría, y éste le confesó la verdad inmediatamente.

El autor de la intriga fue capturado,
El rey pensó que el consejo del mendigo realmente habían valido no cien, sino mil dinares, pues gracias a este consejo todavía estaba vivo.

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